Las comunicaciones y la tecnología son ramas de las ciencias que crecen vertiginosamente. Hace 20 años sostener un teléfono sin cable era toda una revolución. Comparados con los celulares de hoy día aquellos aparatos parecen dinosaurios. Eran pesados y grandes, incómodos de manejar y feos.

Ahora existen miles de dispositivos diferentes. Cada uno más moderno que el anterior. Ya cuentan con procesadores internos muy rápidos, cámaras digitales incluidas, algunos con flash y filtros integrados y miles de gadgets y aplicaciones. Al principio no tenían ni pantalla, y luego fueron evolucionando de aquella pantalla de cuadritos negros y luz amarilla hasta convertirse en lo que son hoy: pantallas con resolución óptima y disponibles en una amplia gama de colores.

En el desarrollo de software han tenido un gran papel los diseñadores web. Ellos son los que han hecho realidad ideas que parecían ficción. Han creado infinidad de programas y aplicaciones que superan las expectativas de miles de personas. Y aunque llegar a ser diseñador web está lejos de ser sencillo, es un campo que sí puede ser aprendido en solitario. Sí existen escuelas y cursos que se pueden tomar, pero también hay clases en línea y libros publicados que son una guía excelente para aquel que está comenzando.

Además, es un trabajo que exige mucha imaginación, así que siempre se está ejercitando la mente. Los cursos con profesores en vivo son básicos, dan un mínimo técnico, pero la experiencia y la mayor parte del conocimiento se adquiere a través del estudio individual y la puesta en práctica de lo que se ha leído, y como para esto sólo bastan algunos programas, crear aplicaciones es asequible a muchos, por no decir todos. Por esto es que se dice que los diseñadores web son autodidactas, requieren muy poco de un profesor, y en algunos casos nada.